In our previous post, we talked about the importance of design in “client experience” and shared a few tips on successful design.  This week, we will share some insights and basic advice on an extremely important, but sometimes overlooked, area in design when it comes to the spa and wellness industries: the world of textures, and it´s importance in the outcome of ensuring a good client experience.

Texture is the property that objects’ outer surfaces have, and the feelings they cause, which are captured by the sense of touch. It is also described as the ability to perceive tactile sensations.

The philosophy of the wellness is to create experiences that generate sensations of well being.  Texture, by its definition, is therefore directly related to the objective of our business.

 

Continuamos centrados en “la experiencia” del cliente, con esta segunda entrada, en la que queremos desarrollar un tema que nos resulta muy atractivo; el mundo de las texturas, y su importancia en el resultado final: la experiencia del cliente en nuestras instalaciones.

Textura es la propiedad que tienen las superficies externas de los objetos, así como las sensaciones que causan, que son captadas por el sentido del tacto. También se describe como la capacidad de percibir sensaciones no táctiles.

La filosofía del concepto bienestar, es generar experiencias que consigan sensaciones, y partiendo de la propia definición de textura, parece que es una idea directamente relacionada con el objetivo de nuestro negocio.

 

Nowadays, everything seems to have been done in design. If we take a look at major international projects, we can see that they do not innovate in form, but in material. The skin of a building is what gives it its real identity.

Names such as Herzog & de Meuron, have made of this idea their work philosophy. Projects such as the Allianz Arena in Munich, the Beijing National Stadium, or the Dominus Winery in California, found their personality in their enclosure. Their materials are their hallmark.

 

Dominus Winery, California. Herzog & de Meuron

 

Based on this approach, and focusing on interior spaces, there are four points that we would like to share that need to be taken into account when working with different materials, and more importantly, their textures.

 

Difference between visual and tactile texture

Everything has a texture. When we touch different objects, we feel sensations that are not always about touching, and that are kept locked up somewhere in our memory. However, when we see a particular texture from a distance, without getting our hand closer, we get some psychical emotions. Hence the importance of both tactile and visual texture. Tactile texture is obvious.  Visual texture, however, is sometimes overlooked.  It is only with light and colour that the atmosphere of a particular space will be determined.

 

Relationship between texture / light, and texture / colour

When designing interiors, one should take into account three basic concepts; light, colour and texture, as all three are closely related and dependent on each other.

Texture becomes even more important with a monochromatic palette. If we pick out the same surface finishing on the materials we choose, the result could be flat and boring. However, mixing opposite textures is always effective in these situations. The more risk we take, the more exciting the result will be.  We should not, however, forget the use, and the fact that the overall result must be harmonious.

As for its relationship with light, we have some basic ideas, like rough surfaces to absorb the light, while the polished ones to act like mirrors. In the same way, smooth surfaces make the colour appear lighter, while textured ones, make it appear darker.  Other subtleties, such as the position of a window, and the material used in the areas next to it, are also important.  Shadows accentuate texture.

 

Effect of light on the roughness of surfaces

 

The functional side of texture

The materials used in a space must always be conditioned by the use they will have. While there are rooms that play a neutral role in terms of the activity to be carried in them where different design solutions are possible, there are others where “the skin”, and the feelings it generates, will be the first thing to consider.

For general work areas, where a hygienic and tidy look are important, smooth surfaces should be considered.

 

In small spaces, and with a basic colour choice, it will be the textures that make the space look different

 

We should not forget the temperature of materials and how we employ them depending on their function. Smooth materials like stone, which may appear to give a cold look at first sight, will not give us that impression if we think, for example, of worktops in treatment rooms, where they probably will be the most hygienic option, as therapists will be handling products on them.

Materials such as cotton or wool should not only be considered for sheets and towels.  Different types of fabrics may be used to dress walls thereby adding a warm look to the area.

 

Texture and its influence on the sound of a space

Another point to consider is the acoustic behaviour of material, following a very simple guide: the rougher the material, the better the acoustics. Depending on the use of a particular space and its surrounding areas, this is of vital importance, as smooth walls, with no shapes that break their homogeneity, will produce a reverberation of sound, something that is extremely uncomfortable in rooms where good acoustic absorption is required.

The field of materials is vast, and is one of the determining factors in the visual impact of our facilities. We should not just think about shapes when we talk about design, but also on what they are covered by. We are beings that want and need immediate sensations. We perceive what we see and what we touch, and in both situations, visual and tactile texture, with all their nuances, will make the design of our facility a success or a failure.

 

En un momento en el que en diseño, todo parece estar inventado, si ponemos nuestra vista en grandes proyectos internacionales, podemos ver que éstos no innovan en cuanto a forma, pero sí en cuanto a materiales. Parece que, a día de hoy, es la piel del edificio quien le da entidad.

Nombres como Herzog & de Meuron, han hecho de esa idea, su filosofía de estudio. Proyectos como el Allianz Arena, en Munich, el Estadio Nacional de Pekín, o las Bodegas Dominus, en California, encuentran su personalidad en su envolvente. Sus materiales son su seña de identidad.

 

Bodegas Dominus, California. Herzog & de Meuron

 

Basándonos en este enfoque, y centrándonos en espacios interiores, hay cuatro puntos que nos gustaría destacar, a la hora de trabajar con diferentes materiales, y lo que los define; su textura.

 

Diferencia entre textura visual y táctil

Todo tiene textura. Cuando tocamos diferentes objetos, experimentamos sensaciones que no siempre están relacionadas en el tacto, y que se guardan en nuestra memoria, sin necesidad de repetir ese gesto.  Sin embargo, cuando vemos una textura a distancia, sin acercar nuestra mano, recibimos, gracias a ella, diferentes emociones psíquicas. Es por eso, por lo que hablamos de texturas táctiles y visuales. Las táctiles son evidentes, pero no siempre reparamos en el concepto visual de las mismas, en el que nos gustaría centrarnos en este artículo, ya que es, junto con la luz y el color, quien determina la atmósfera de un espacio.

 

Relación entre textura / luz, y textura / color

Cuando diseñamos un interior, tenemos que tener en cuenta tres factores básicos; luz, color, y textura, ya que los unos se deciden en función de los otros.

La textura toma especial importancia, cuando se opta por una paleta monocromática. Si eligiésemos el mismo acabado superficial en los materiales escogidos, el resultado sería totalmente plano y aburrido. Sin embargo, mezclar texturas opuestas, es siempre un gesto efectivo en esos casos. Cuanto más riesgo y más contraste, más emoción producirá en el observador, pero nunca olvidando su uso, y el hecho de que el resultado global debe ser armonioso.

En cuanto a su relación con la luz, tenemos ciertos factores evidentes, como que las superficies rugosas absorben la luz, mientras que las pulidas la reflejan. Del mismo modo, las superficies lisas hacen parecer el color más claro, mientras que las texturizadas, le imprimen oscuridad, pero hay otras sutilezas, no siempre tomadas en cuenta, como la posición de una ventana, y el material que se usa en las zonas próximas a ella. Las sombras acentúan la textura, por lo que lo más acertado es poner las paredes con más relieve, próximas al foco de luz.

 

Efecto de la luz sobre la rugosidad y los relieves

 

El aspecto funcional de la textura

Los materiales usados en un espacio, deben estar siempre condicionados por el uso del mismo. Mientras que hay estancias en las que se desarrollará una función neutra, que admitirá diferentes soluciones de diseño, existen otras, en las que la piel, y las sensaciones que transmite, serán el primer elemento a tener en cuenta.

Para los lugares de trabajo, donde necesitamos transmitir una sensación higiénica y ordenada, deberemos optar por superficies lisas.

 

En un espacio de pequeñas dimensiones, con unas decisiones de color básicas, son las texturas las que llenan de personalidad la estancia

 

Tampoco debemos olvidar la temperatura de los materiales, y cómo ésta debe pesar a la hora de decantarnos por unos u otros, dependiendo de su función. Materiales lisos como vidrio o piedra, resultarán fríos, lo que puede parecer, en principio, un inconveniente, pero no nos dará esa impresión, si pensamos, por ejemplo, en encimeras en una cabina de tratamiento, donde será la opción más higiénica, ya que sobre ellas se manipularán productos.

Materiales como algodones o lanas, no tienen por qué estar limitados a elementos como cojines o sábanas que cubran las camillas. Pueden existir en la composición de una tela, que vista las paredes de zonas en las que queremos transmitir una especial calidez.

 

Textura y su influencia en la acústica del espacio

Otro punto a tener en cuenta, es el comportamiento acústico de los materiales, siguiendo una pauta muy sencilla; a mayor rugosidad, mejor acústica. Según la función del espacio, esta será una premisa importante, ya que las paredes lisas, sin relieves ni formas que rompan su homogeneidad, producirán una reverberación del sonido, que será verdaderamente incómoda, en las estancias en las que la acústica cobre importancia.

El campo de los materiales es inmenso, y será uno de los factores determinantes en el impacto visual de nuestro negocio. No debemos limitarnos a pensar en formas cuando pensamos en diseño, sino también en aquello que las viste. Somos de sensaciones inmediatas. Percibimos lo que vemos y lo que tocamos, y en ambos casos, textura visual y táctil, con todos los matices que ambas albergan, harán del diseño del proyecto de nuestro negocio, un acierto, o un error.

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